Cómo y cuándo quitar el pañal del bebé

El dejar los pañales es uno de esos hitos en el desarrollo de nuestros hijos que marcan el paso de la etapa de bebé a la niñez propiamente dicha. A muchos padres les puede parecer todo un reto el conseguir que su pequeño controle sus esfínteres, pero es bastante más fácil y natural de lo que aparenta, os lo aseguro.

 

Cuándo quitar el pañal

 

No existe una regla exacta para decidir cuándo es el momento adecuado de quitar el pañal a los niños; cada niño es un mundo y lleva su propio ritmo de desarrollo. En su momento leí mucho al respecto y, en general, todos los expertos hablan de un intervalo de edad que estaría comprendido entre los 18 y los 30 meses como la edad óptima para que el niño aprenda a controlar sus esfínteres. Como decía, depende un poco de cada niño, pero de forma general diría que el segundo cumpleaños de tu pequeño o pequeña es un buen momento para ir planteándose el dejar atras los “dodotis”.

 

Antes de comenzar el proceso, es conveniente que nos aseguremos que estamos preparados; sí, digo bien, estamos, ya que lo más importante para el éxito de nuestra misión es que no sólo el niño o la niña, sino nosotros, seamos conscientes de lo que significa el paso que vamos a dar y, por qué no decirlo, que nos armemos de paciencia. Es cierto que los primeros días tras la retirada del pañal pueden acarrear ciertas “molestias” o trabajo extra para los papis, pero aquí, como en casi todos los aspectos que conciernen a la educación y el desarrollo de nuestros hijos, las prisas son malas consejeras.

 

Escoger una fecha idónea

 

Cualquier fecha es buena para quitar el pañal aunque, por motivos prácticos, os resultará más cómodo en hacerlo en primavera o verano ya que los niños suelen ir más ligeros de ropa y así os ahorraréis poner unas cuantas lavadoras. Eso sí, personalmente os aconsejo que si salís de viaje le quitéis el pañal a la vuelta, ya que viajar en coche o en cualquier otro medio de transporte con el pañal recién quitado significa un riesgo de volver a ponerlo para evitar tener que parar cada 20 minutos para que el niño haga pis. Igualmemte, estar fuera de su entorno habitual puede hacer que al niño le cueste más y que a los padres nos resulte más complicado,

 

Si el niño va a la guardería, es conveniente que escojáis una fecha de vacaciones o bien un fin de semana (pero a ser posible que no vayáis a salir de viaje), para aseguraros de que los dos o tres primeros días del proceso va a estar con vosotros. Muchas veces las propias profesoras de la guardería os podrán aconsejar si ven que el niño está preparado.

 

Es importante también que no sea una fecha cercana a algún acontecimiento que pueda afectar psicológicamente al niño, como la llegada de un hermanito, la vuelta al cole, o cualquier situación que no sea su rutina habitual y que pueda causar al niño nervios y preocupación .  Si estáis esperando otro bebé, es mejor que tratéis de quitar el pañal un par de meses antes del nacimiento del futuro niño, o si no esperar unos meses para que se haya acostumbrado a su nuevo hermano. Tened en cuenta que los celos son muy habituales a esas edades, y es fácil que si no tiene los hábitos bien consolidados, pueda existir un retroceso.

 

Una vez tengáis tomada la decisión, es importante que durante las semanas anteriores vayáis preparando al niño, explicándole que dentro de poco va a empezar a hacer pis y caca en el retrete o en el orinal, y dejar que se vaya familiarizando con la idea. Podéis practicar a ponerle de vez en cuando en el orinal, aunque no debéis esperar que el pequeño haga sus necesidades en él por norma. Muchos padres piensan que la manera de quitar el pañal es esperar a que el niño pida el orinal o ir al váter cuando tenga ganas, y que poco a poco irá dejando de mojar el pañal, pero ésto es una quimera. Mientras el niño pueda seguir haciendo sus necesidades de forma inconsciente y sin darse cuenta en el “dodotis” es casi imposible que se acostumbre a pedirlo. Los niños se mueven según un esquema causal, y mientras no lo necesiten, no van a ir al baño por sí mismos.

 

Cómo quitar el pañal

 

En este punto os voy a dar un consejo que personalmente considero que es la clave para que esta nueva etapa de la vida de nuestros hijos se complete de una manera eficiente: La decisión de retirar el pañal a nuestro hijo no debe tener vuelta atrás. Por eso os decía antes que es muy importante que estéis completamente seguros de que tanto el niño como vosotros mismos estáis preparados para este paso. En el momento que expliquéis a vuestro hijo que ya es mayor y que le vais a quitar el pañal para que haga pipí y caca como los mayores, no os debéis echar atrás. No importa cuántas veces tengáis que cambiarle de ropa y coger la fregona (y serán muchas, os lo aseguro); el volver a ponerle los pañales tras haber iniciado el proceso y esperar “hasta que sea un poco más mayor” lo único que hará será complicar la tarea y posiblemente provocar que el niño interiorice el intento fallido como una sensación de fracaso.

 

Una vez hemos escogido la fecha y hemos concienciado al niño del cambio, llega el momento de ponernos manos a la obra. El día escogido retiraremos a nuestro pequeño el pañal cuando se levante y ya no volveremos a ponérselo hasta que no vuelva a la cuna para la siesta o por la noche. Es importante que durante todo el día recordemos al niño que no lleva pañal y le preguntemos de vez en cuando si necesita ir al baño, pero con un poco de mesura, no se trata de sumergir al niño en una persecución continua. Él o ella está acostumbrado a dejar que el pipí salga libremente, y eso no va a cambiar de la noche a la mañana, pero lo importante es que ahora cuando haga pipí o caca se va a sentir mojado y va a ir tomando conciencia de sus propios esfínteres. Es muy importante que cuando se haga pipí nos lo tomemos con mucha calma, le expliquemos que es normal y por nada del mundo nos enfademos y le regañemos, ya que el pequeño, al sentirse exigido y presionado, podría retroceder en el proceso. Debéis recordar que nunca ha tenido la necesidad de mantener la consciencia de sus propios esfínteres, esto es algo muy nuevo para él.

 

La noche y la siesta

 

Una vez consigáis que vuestro hijo sea capaz de pedir el pis y la caca durante el día, debéis reforzar este comportamiento hasta que el niño esté completamente habituado. El control de esfínteres durante el sueño suele ser más tardío y lo abordaré en otro artículo. De momento hemos empezado con las fases de vigilia, para la siesta y la noche seguiremos poniéndole su pañal.

 

Algunos consejos adicionales

 

  • Plantead la retirada de los pañales como un juego. El pequeño debe sentirse involucrado en la misión y no sentirlo como una obligación. Podéis incluso utilizar unas pegatinas o algo similar para darle al niño cada vez que haga pis o caca en el w.c o en el orinal.
  • Recordad que el refuerzo positivo siempre funciona mejor que el negativo. Hacedle ver lo bien que lo está haciendo y quitadle importancia cuando se le escape el pis o la caca.
  • Cuando se haga pis encima, cambiadle con calma y paciencia y no os pongáis a fregar en su presencia. Esto podría hacer que el niño se sintiera mal.